Uno de los principales riesgos de soldar hierro galvanizado es la liberación de humos y vapores de óxido de zinc cuando el recubrimiento es sometido a las altas temperaturas del arco eléctrico. La inhalación de estas partículas puede resultar perjudicial para la salud, especialmente si el trabajo se realiza en lugares cerrados o con poca ventilación.
La exposición a los humos del galvanizado puede provocar la llamada fiebre de los humos metálicos, un cuadro temporal que suele manifestarse con síntomas como dolor de cabeza, irritación de garganta, tos, fiebre, escalofríos y malestar general. Aunque estos síntomas generalmente desaparecen después de algunas horas, la exposición repetida debe evitarse.
Para reducir los riesgos es fundamental trabajar en áreas bien ventiladas, utilizar sistemas de extracción de humos y emplear protección respiratoria adecuada para vapores y partículas de soldadura. También es recomendable usar el resto del equipo de protección personal, como máscara de soldar, guantes de cuero y ropa resistente al calor.