Lograr una buena penetración es fundamental para obtener una unión fuerte, resistente y segura. Si la soldadura no penetra lo suficiente, la unión puede romperse con facilidad aunque el cordón se vea bien por fuera.
Estas son las formas más comunes de mejorar la penetración:
- Aumentar el amperaje dentro del rango recomendado para el electrodo o proceso de soldadura.
- Reducir la velocidad de avance, permitiendo que el calor llegue mejor al interior de la unión.
- Mantener un arco corto, ya que un arco demasiado largo disminuye la concentración del calor.
- Limpiar bien el material, eliminando óxido, pintura, grasa y suciedad que dificultan la fusión.
En materiales gruesos es muy importante preparar correctamente las piezas. Para ello se realiza un bisel, que consiste en rebajar los bordes de las piezas formando un ángulo. Este espacio permite que el metal de aporte penetre hasta la raíz de la unión, logrando una soldadura mucho más resistente que si se soldara sobre bordes rectos.
También es importante utilizar el diámetro de electrodo adecuado y, cuando el espesor es grande, realizar varias pasadas en lugar de intentar rellenar toda la unión con un solo cordón.
Una buena penetración no depende de un solo factor, sino de la combinación entre amperaje, técnica, preparación del material y correcta configuración de la soldadura.