No hay nada más frustrante que estar desmontando una pieza y que, de repente, la cabeza del perno se corte. A simple vista parece un problema sin solución, pero en realidad existen varios métodos que permiten retirarlo sin necesidad de reemplazar toda la pieza.
Antes de intentar cualquiera de ellos, es muy recomendable aplicar un aflojatodo y dejar actuar el tiempo indicado por el fabricante. Esto ayudará a que el producto penetre entre las roscas, facilitando cualquiera de los métodos que veremos a continuación.
1. Soldar una tuerca al perno
Es, probablemente, el método más efectivo cuando se dispone de una soldadora.
Consiste en colocar una tuerca sobre el resto del perno y soldarla. Una vez unida, la tuerca actúa como una nueva cabeza, permitiendo retirarlo con una llave.
Además, este método tiene otra gran ventaja: el calor generado por la soldadura ayuda a expandir el metal y romper el óxido o la suciedad que mantienen trabado el perno, facilitando todavía más su extracción.
2. Perforar el centro y utilizar un extractor
Cuando no es posible soldar, la siguiente alternativa consiste en realizar una perforación exactamente en el centro del perno.
Luego se introduce un extractor de tornillos o pernos, una herramienta diseñada con una rosca especial que, al girar en sentido contrario, se clava dentro del agujero y permite desenroscar el perno.
Para que este método funcione correctamente es fundamental que la perforación quede lo más centrada posible.
3. Hacer una ranura para un destornillador
Si el perno todavía sobresale algunos milímetros de la superficie, existe una solución bastante sencilla.
Con una amoladora o una herramienta rotativa puede realizarse una ranura que atraviese el centro del extremo del perno, con la profundidad suficiente para introducir un destornillador plano.
Una vez hecha la ranura, solo queda girar el destornillador para intentar desenroscar el perno. Este método suele funcionar muy bien cuando el perno no está excesivamente trabado y todavía sobresale lo suficiente para trabajar con comodidad.
¿Cuál de los tres métodos funciona mejor?
Si tienes una soldadora, soldar una tuerca suele ser la alternativa que ofrece mejores resultados, ya que además del nuevo punto de agarre, el calor ayuda a liberar la rosca.
Si no cuentas con una soldadora, el extractor de pernos es la opción más profesional. Por último, cuando el perno sobresale de la pieza, realizar una ranura para utilizar un destornillador puede resolver el problema de forma rápida y sin herramientas especiales.
Comenzar aplicando un buen aflojatodo y elegir el método adecuado según cada situación aumentará considerablemente las posibilidades de retirar el perno sin dañar la rosca original.