Los electrodos para soldar no suelen tener una fecha de vencimiento estricta, pero pueden deteriorarse con el tiempo si se almacenan en malas condiciones.
El principal problema es la humedad, que puede dañar el revestimiento y afectar la calidad de la soldadura. También pueden deteriorarse por golpes, cambios bruscos de temperatura o almacenamiento prolongado en lugares húmedos.
Si el revestimiento está agrietado, desprendido o muestra signos de humedad, es recomendable no utilizarlos o reacondicionarlos según las recomendaciones del fabricante.
En resumen: un electrodo bien almacenado puede conservarse durante años, pero uno expuesto a la humedad puede perder sus propiedades mucho antes.
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