Cuando una soldadura «salta» y aparecen pequeñas bolitas de metal alrededor del cordón, estamos hablando de proyecciones. Además de ensuciar el trabajo, suelen ser una señal de que algo no está bien regulado.
La causa más común es un amperaje demasiado alto. Cuando la corriente supera lo que necesita el electrodo, este se funde demasiado rápido y el metal líquido sale despedido en distintas direcciones. El resultado es un cordón desprolijo, acompañado de muchas proyecciones alrededor de la soldadura.
Otra causa frecuente es la humedad en el electrodo. Los electrodos que permanecen expuestos al ambiente absorben humedad con el tiempo. Al soldar, esa humedad se convierte en vapor debido a las altas temperaturas del arco eléctrico, generando salpicaduras y una soldadura menos uniforme.
La distancia incorrecta entre el electrodo y la pieza también influye. Si el arco es demasiado largo, la corriente debe recorrer más distancia por el aire antes de llegar al material. Esto vuelve inestable la soldadura y provoca que pequeñas gotas de metal sean expulsadas hacia los costados.
Por último, la falta de limpieza del material puede generar proyecciones. Restos de pintura, óxido, escoria de soldaduras anteriores, grasa o incluso humedad sobre la pieza interfieren con el arco eléctrico y afectan la calidad del cordón.
Si la soldadura está salpicando demasiado, revisá primero estos cuatro puntos: amperaje, estado del electrodo, longitud del arco y limpieza del material. En la mayoría de los casos, el problema se encuentra allí.
