Si alguna vez compraste una caja de tornillos, seguramente notaste algo curioso. Algunos son plateados, otros tienen un acabado amarillo o galvanizado y otros son completamente negros. A simple vista podría parecer una cuestión de estética, pero ese color tiene una explicación mucho más interesante.
De hecho, en la mayoría de los casos el color negro no fue elegido para que el tornillo se vea mejor.
Todo comienza después de fabricar el tornillo. Dependiendo del uso que vaya a tener, puede recibir distintos tratamientos superficiales para modificar algunas de sus propiedades.
Uno de los más conocidos es el pavonado o óxido negro, un tratamiento que genera una fina capa de óxido controlado sobre la superficie del acero. Esa capa le da su característico color oscuro y ayuda a reducir la oxidación cuando se utiliza en ambientes secos.
Sin embargo, muchas personas creen que un tornillo negro siempre es más resistente que uno plateado.
Eso no es necesariamente cierto.
El color por sí solo no indica la resistencia del tornillo. Existen tornillos negros de alta resistencia y otros destinados a aplicaciones mucho más livianas. La verdadera resistencia depende del tipo de acero con el que fue fabricado y de su clasificación mecánica, no del acabado exterior.
Entonces, ¿por qué se usan tanto?
Además de ofrecer un aspecto uniforme, el acabado negro evita reflejos de luz y resulta muy utilizado en maquinaria, herramientas, muebles metálicos e incluso en la industria automotriz. También es frecuente encontrarlo en tornillos Allen y en muchas fijaciones mecánicas.
Eso sí, existe una diferencia importante.
Un tornillo con acabado negro no suele ofrecer la misma protección contra la corrosión que uno galvanizado. Si va a utilizarse en exteriores o en lugares con mucha humedad, normalmente se prefieren otros recubrimientos diseñados específicamente para resistir el óxido durante más tiempo.
Por eso, la próxima vez que veas un tornillo negro, ya sabrás que ese color no está allí por casualidad. En la mayoría de los casos es el resultado de un tratamiento superficial pensado para mejorar determinadas características del acero, aunque su resistencia seguirá dependiendo de lo que realmente importa: el material con el que fue fabricado.






