Cuando alguien empieza a soldar, lo normal es encontrarse con electrodos de 2,5 mm, 3,25 mm o 4 mm. Algunos ya consideran enorme un electrodo de 5 mm, pero la realidad es que existen medidas mucho mayores.
Y la diferencia sorprende.
Los electrodos revestidos pueden fabricarse en diámetros de hasta 8 mm e incluso 10 mm para aplicaciones industriales muy específicas.
No son electrodos pensados para un taller de herrería común.
Su tamaño responde a una necesidad muy concreta: depositar una gran cantidad de metal en el menor tiempo posible. Por eso suelen utilizarse en la fabricación de estructuras pesadas, recipientes de gran espesor, construcción naval y otras aplicaciones industriales donde deben soldarse piezas de varios centímetros de espesor.
Pero utilizar un electrodo tan grande no es tan sencillo como parece.
A mayor diámetro, mayor será la corriente necesaria para fundirlo correctamente. Mientras un electrodo de 2,5 mm puede funcionar con poco más de 70 amperios, uno de 8 mm puede requerir más de 300 amperios, dependiendo del tipo de electrodo y del trabajo que se esté realizando.
Eso explica por qué una soldadora doméstica simplemente no puede utilizarlos.
Además de necesitar mucha más potencia, estos electrodos son considerablemente más pesados y consumen una gran cantidad de material durante la soldadura, por lo que su uso queda reservado para equipos industriales y soldadores con experiencia.
Entonces, ¿cuál es la medida más grande de electrodo que existe?
Aunque las medidas más comunes llegan hasta los 5 mm, es posible encontrar electrodos revestidos de 8 mm y, en aplicaciones muy específicas, incluso de 10 mm.
Es uno de esos datos que sorprenden porque cambia por completo la perspectiva. Lo que para un herrero aficionado parece un electrodo enorme, en la industria pesada puede ser considerado apenas una herramienta más para realizar trabajos de gran escala.






