¿Cómo se endurece el acero?

Una barra de acero puede doblarse con relativa facilidad. Sin embargo, esa misma pieza puede transformarse en una herramienta capaz de cortar otros metales o soportar enormes esfuerzos. La pregunta es inevitable: ¿cómo logra volverse tan dura?

Muchos creen que el secreto consiste simplemente en calentar el acero hasta ponerlo al rojo vivo. Pero si fuera tan sencillo, cualquier trozo de acero calentado sería extremadamente resistente. En realidad, falta un paso fundamental.

Todo comienza llevando el acero a una temperatura elevada, generalmente entre 750 y 900 °C, según el tipo de acero. En ese momento su estructura interna cambia y los átomos se reorganizan de una forma muy particular.

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Ahora llega la parte más llamativa.

Cuando el acero alcanza la temperatura adecuada, se enfría de forma extremadamente rápida, normalmente sumergiéndolo en agua, aceite o polímeros especiales. Este proceso se conoce como temple.

El enfriamiento brusco «congela» la estructura interna del metal antes de que pueda volver a su estado original. Como resultado, el acero se vuelve mucho más duro y resistente al desgaste.

Pero existe un problema: después del temple también queda mucho más frágil. Un golpe fuerte puede hacer que se agriete o incluso se rompa.

Por eso, casi siempre se realiza un segundo tratamiento llamado revenido. Consiste en volver a calentar el acero a una temperatura mucho más baja y dejarlo enfriar lentamente. De esta manera pierde un poco de dureza, pero gana una enorme cantidad de tenacidad, logrando un equilibrio ideal entre resistencia y durabilidad.

Gracias a estos tratamientos térmicos se fabrican cuchillos, brocas, engranajes, resortes, herramientas de corte y una enorme cantidad de piezas que deben soportar grandes esfuerzos sin deformarse.

La próxima vez que veas una herramienta de acero, recordá que su resistencia no depende únicamente del metal con el que fue fabricada. Gran parte de sus propiedades se consiguen controlando cuidadosamente el calor y el enfriamiento, un proceso que transforma por completo el comportamiento del acero.