¿Por qué el hierro se pone rojo antes de derretirse?

Si alguna vez calentaste un hierro con un soplete o lo viste durante una soldadura, seguramente notaste algo curioso: antes de derretirse comienza a brillar de color rojo.

Mucha gente cree que ese color significa que el metal ya está fundido. Sin embargo, todavía falta bastante para que eso ocurra.

A medida que aumenta la temperatura, los átomos del hierro vibran cada vez con más intensidad. Llega un momento en el que el propio metal empieza a emitir luz visible. Al principio esa luz es de un rojo oscuro, luego pasa a rojo brillante, más tarde a naranja y finalmente a un amarillo casi blanco cuanto más caliente está.

Entonces, ¿cuándo se derrite realmente?

El hierro comienza a ponerse rojo alrededor de los 500 a 600 °C, pero no se funde hasta alcanzar aproximadamente los 1.538 °C.

Es decir, cuando ves un hierro al rojo vivo todavía está completamente sólido. Simplemente está tan caliente que empieza a emitir luz, del mismo modo que ocurre con las resistencias de una estufa o el filamento de una lámpara incandescente.

Por eso los herreros aprovechan ese color como una referencia visual. Sin necesidad de un termómetro, pueden saber si el metal ya alcanzó la temperatura adecuada para doblarlo, forjarlo o seguir calentándolo antes de que llegue al punto de fusión.

La próxima vez que veas un hierro ponerse rojo, recordá que todavía está lejos de derretirse: simplemente está mostrando, con su propio brillo, que alcanzó una temperatura extraordinariamente alta.