¿Quién inventó el tornillo?

Es una herramienta tan común que cuesta imaginar un mundo sin ella. Hoy está presente en muebles, vehículos, máquinas, herramientas y prácticamente cualquier objeto que necesite unir dos piezas de forma segura.

Pero hay una pregunta que pocos saben responder: ¿quién inventó el tornillo?

La respuesta es más curiosa de lo que parece.

No se sabe con certeza quién fue su inventor.

Algunos historiadores atribuyen los primeros desarrollos del tornillo al filósofo e ingeniero griego Arquitas de Tarento, alrededor del siglo IV a. C. Sin embargo, no existen pruebas concluyentes que permitan afirmar que realmente fue él quien lo inventó.

Lo que sí está ampliamente aceptado es que Arquímedes perfeccionó el principio del tornillo al desarrollar el famoso tornillo de Arquímedes, un mecanismo utilizado para elevar agua que todavía puede encontrarse en algunas aplicaciones modernas.

Pero ese no era el tornillo que conocemos hoy.

Los primeros tornillos utilizados para unir piezas aparecieron muchos siglos después. Durante la época romana ya existían tornillos metálicos empleados en prensas para vino, aceite y otros mecanismos, aunque eran fabricados completamente a mano y resultaban muy costosos.

Durante cientos de años, cada tornillo era prácticamente una pieza única. Si se perdía, muchas veces había que fabricar otro desde cero, ya que no existían medidas estandarizadas.

Recién con la Revolución Industrial comenzaron a desarrollarse máquinas capaces de fabricar tornillos con roscas precisas e intercambiables, permitiendo producir miles de unidades idénticas. Ese avance cambió para siempre la industria y facilitó la fabricación de máquinas, herramientas, vehículos y estructuras cada vez más complejas.

Entonces, ¿quién inventó el tornillo?

La realidad es que no existe un único inventor reconocido. El tornillo fue evolucionando durante más de dos mil años gracias al trabajo de distintos ingenieros, artesanos e inventores, hasta convertirse en el elemento de fijación que utilizamos actualmente.

Es una de esas herramientas cuya importancia pasa desapercibida. Aunque parece un componente simple, gran parte de la tecnología moderna sería imposible sin el desarrollo del tornillo y de las roscas estandarizadas.