A simple vista parece que todos los metales se comportan igual frente a una amoladora. Si un disco puede cortar acero común sin problemas, ¿por qué no habría de hacer lo mismo con el acero inoxidable o el aluminio? La respuesta es más interesante de lo que parece.
Sí, un disco para metal puede cortar ambos materiales, pero eso no significa que sea la opción más adecuada en todos los casos.
Con el acero inoxidable, lo recomendable es utilizar un disco INOX. Este tipo de disco está fabricado especialmente para este material y no contiene hierro, azufre ni cloro, componentes que podrían contaminar la superficie y favorecer la aparición de corrosión con el tiempo. Un disco convencional puede llegar a realizar el corte, pero no ofrece el mismo resultado.
El caso del aluminio es diferente. Al tratarse de un metal mucho más blando, las partículas desprendidas durante el corte tienden a adherirse al disco abrasivo. Este fenómeno, conocido como empastamiento, reduce la capacidad de corte, obliga a ejercer más presión y puede hacer que el trabajo sea menos seguro y más impreciso.
Por ese motivo existen discos específicos para cortar aluminio, aunque son bastante menos comunes que los discos para acero. En talleres profesionales también es frecuente utilizar discos de carburo de tungsteno o sierras con hojas diseñadas especialmente para este material, ya que ofrecen un corte más limpio y una mayor vida útil.
En definitiva, es posible cortar acero inoxidable y aluminio con un disco para metal, pero utilizar el disco adecuado para cada material mejora la calidad del corte, reduce el desgaste de la herramienta y aumenta la seguridad durante el trabajo. Elegir el accesorio correcto no solo facilita la tarea, sino que también evita problemas que muchas veces aparecen cuando se intenta utilizar un disco pensado para otro tipo de metal.






