Cuando una tuerca está completamente trabada por el óxido, uno de los trucos más utilizados en talleres mecánicos y de herrería consiste en calentarla hasta que tome un color rojo intenso. Pero, ¿realmente funciona? ¿Y esa tuerca puede volver a utilizarse después?
La respuesta es que sí, el calor suele ayudar a aflojarla, pero llevarla al rojo también puede modificar sus propiedades.
Al calentarse, la tuerca se expande. Ese pequeño aumento de tamaño puede ser suficiente para romper el óxido o la suciedad que la mantienen adherida a la rosca del bulón. Además, el calor quema restos de grasa endurecida y otros residuos que muchas veces actúan como un bloqueante.
Por eso, es una técnica muy utilizada cuando el aflojatodo y otros métodos no dieron resultado.
Sin embargo, calentar una tuerca hasta el rojo vivo puede alterar el tratamiento térmico del acero. Muchas tuercas de alta resistencia, especialmente las utilizadas en maquinaria o automóviles, fueron fabricadas para soportar grandes esfuerzos gracias a un tratamiento térmico específico.
Si alcanzan temperaturas muy elevadas, ese tratamiento puede perder parte de sus propiedades. Como consecuencia, la tuerca puede disminuir su resistencia mecánica, aunque a simple vista siga pareciendo exactamente igual.
En una reparación donde la tuerca simplemente se va a desechar, esto no representa ningún inconveniente. Pero si la intención es volver a instalarla en una unión importante, lo más recomendable es reemplazarla por una nueva, especialmente si pertenece a una unión estructural o de seguridad.
En el caso de tuercas comunes de baja resistencia, muchas personas las reutilizan sin inconvenientes después de haberlas calentado. Sin embargo, nunca es posible saber con certeza cuánto cambiaron sus propiedades sin realizar ensayos específicos.
En definitiva, calentar una tuerca al rojo es uno de los métodos más efectivos para aflojar una unión muy trabada, pero si la temperatura fue suficiente para poner el acero al rojo vivo, lo más prudente es no volver a utilizar esa tuerca en aplicaciones donde la resistencia sea importante. El costo de una tuerca nueva suele ser insignificante comparado con el riesgo de una falla.






