Si alguna vez viste una soldadora en funcionamiento, seguramente te preguntaste qué tan caliente puede llegar a ser ese pequeño arco de luz. A simple vista parece una chispa muy intensa, pero la realidad es mucho más sorprendente.
La mayoría de las personas piensa que la temperatura apenas supera el punto de fusión del acero. Sin embargo, el calor que genera el arco eléctrico es muchísimo mayor y está concentrado en un punto extremadamente pequeño.
Esa es la razón por la que el metal se funde en apenas unos segundos y también explica por qué nunca debe observarse el arco sin una máscara de soldar. La radiación y el calor son tan intensos que pueden causar lesiones graves.
Entonces, ¿cuál es la temperatura real?
El arco de una soldadura eléctrica puede alcanzar entre 5.000 y 6.000 °C, dependiendo del proceso utilizado. En algunos casos, como la soldadura TIG, el centro del arco puede superar incluso los 10.000 °C.
Para ponerlo en perspectiva, la superficie del Sol tiene una temperatura cercana a los 5.500 °C. Es decir, durante unos instantes, el arco de una soldadora puede ser tan caliente como la superficie solar.
Eso no significa que toda la pieza alcance esa temperatura. El calor se concentra únicamente en la zona donde se está realizando la soldadura, mientras que el resto del metal permanece mucho más frío.
La próxima vez que veas una soldadora trabajando, recordarás que esa pequeña luz brillante es, en realidad, uno de los puntos más calientes que pueden generarse en un taller.






